El ferrocarril China–Kirguistán–Uzbekistán dejó de ser solamente un proyecto negociado y muestra señales verificables de ejecución física en territorio kirguís. Su importancia potencial reside en abrir una salida ferroviaria directa desde China occidental hacia Asia Central y, eventualmente, hacia corredores más occidentales. Sin embargo, la evidencia disponible todavía no demuestra que ya constituya un bypass operativo de Rusia y Kazajistán ni que vaya a transformar automáticamente a Kirguistán en un gran Estado de tránsito. La ingeniería, la financiación, las expropiaciones, la coordinación y las conexiones posteriores siguen siendo variables decisivas.